A mi entender hay dos fuerzas políticas que rara vez, y salvo en muy reducidos climas, se consideran vías determinantes o, como poco y por decencia intelectual, existentes. La primera es el poder económico del que sobra la mención, pues es consustancial y está presente en la práctica totalidad de las formaciones políticas parlamentarias pretéritas y presentes. La segunda reúne un conglomerado de prácticas libertarias, inherentes a la naturaleza humana, y a habidas cuentas demostradas ya como viables, alrededor de la filosofía anarquista. Esta segunda vía es, per se, borrada del arco político y eliminada de todo discurso institucional de forma consciente por la inmensa mayoría de grupos que aspiran al poder para. conseguir así, que el juego -su juego- siga haciéndonos pensar que la única alternativa es su alternativa.
La dicotomía entre comunismo y capitalismo de la que tanto se ven saltar piedras últimamente de un lado a otro del patio de recreo es, hasta cierto punto, absurda, anacrónica y pueril. El poder del Capital y el poder del Estado vienen a ser reducidos a un mismo denominador común: el poder que oprime y dirige.
La consigna del 15M ''No nos representan'' significa, para mí, que nadie, salvo yo mismo, me representa. Que yo me represento a mi mismo como sujeto acreedor de mi propia voluntad y dignidad humanas.
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